MIENTRAS, LA MÚSICA

Escuchaba tranquilo la “Gymnopedia”, la número uno, la famosa de Satie. Mientras ella se ponía la sudadera. Seguía la música, “Lent et douloureux”. Hablaba, ella, conmigo no, con alguien. Pude escuchar un poco, no mucho, algo sobre el cáncer. De pronto su rostro era serio, mientras se ponía la sudadera, algo pasaba, entre blusa y sudadera, un enredo con las mangas largas. Yo volteé y la vi, en ese momento, a ella, y ella miraba a las mangas y su enredo. Mirada seria, decidida a poner fin, a dicho asunto. Jaloneó violenta, y su hombro se descubrió, liso, pálido, suave, hecho para recibir besos, ante mí. Lo miré, profundamente, me miró, ella, profundamente, y algo me dijo.

No escuché.

Me quité un audífono y pregunté:

–¿Qué dijiste?

Pero no escuchó.

Mientras la música desaparecía.

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